Lavar y guardar la ropa con lentejuelas o abalorios

Ilustración de un paisaje

La ropa decorada con lentejuelas o pequeños abalorios cosidos añade un toque especial, pero exige un cuidado muy distinto al de una prenda de tejido liso. Estos adornos suelen estar sujetos con hilos finos que se debilitan con los lavados agresivos, y basta un roce fuerte para que empiecen a desprenderse uno tras otro.

El lavado a mano es casi siempre la opción más segura para este tipo de prendas. Sumergir la prenda en agua fría con un jabón suave, sin frotar directamente sobre las zonas decoradas, permite limpiarla sin forzar los hilos que sujetan cada lentejuela o abalorio en su lugar original.

Cuando la lavadora es inevitable

Si la prenda debe lavarse en la lavadora, hacerlo siempre del revés y dentro de una bolsa de malla reduce mucho el roce contra otras prendas durante el ciclo. Elegir un programa corto y con centrifugado suave también ayuda a que los adornos no se enganchen ni se suelten por el movimiento constante del tambor.

Secar este tipo de prendas extendidas sobre una superficie plana, nunca colgadas, evita que el peso de la tela mojada tire de los hilos que sujetan la decoración. La secadora queda descartada casi siempre, porque el calor y el movimiento pueden deshacer con facilidad el trabajo de costura que mantiene cada pieza en su sitio.

Para guardarlas, es preferible no doblar la prenda sobre sí misma, ya que las lentejuelas pueden rayarse, engancharse entre ellas o marcar la tela con el tiempo. Colgarla en una funda de tela, separada de otras prendas, conserva mejor tanto el brillo como la firmeza de cada adorno cosido.

Revisar la prenda antes de guardarla, retirando cualquier hilo ya suelto y asegurando los abalorios más flojos con una puntada discreta, evita que el daño se extienda durante los meses en que la prenda permanece sin usarse.