El calzado con suela trenzada de esparto o yute tiene un aspecto ligero y natural, pero esa misma fibra vegetal lo hace más delicado que una suela de goma convencional. La humedad es su principal enemigo, porque el material absorbe el agua con facilidad y, si no se seca bien, puede deshacerse o perder su forma original en poco tiempo.
Conviene evitar por completo caminar con este calzado sobre suelo mojado o charcos, ya que la suela trenzada no está pensada para resistir la humedad prolongada. Si el calzado se moja de forma accidental, lo mejor es dejarlo secar de forma natural, a temperatura ambiente y lejos de cualquier fuente de calor directa, para que la fibra no se agriete al secarse demasiado rápido.
La limpieza debe ser siempre en seco
La suela trenzada no debe sumergirse en agua ni lavarse en la lavadora, ya que el trenzado se afloja y pierde consistencia con la humedad prolongada. Un cepillo de cerdas suaves permite retirar el polvo y la suciedad superficial sin dañar las fibras, y es preferible hacerlo con regularidad en lugar de esperar a que la suciedad se acumule.
La parte superior de tela, cuando la lleva, sí admite una limpieza algo más profunda con un paño húmedo y un poco de jabón suave, siempre procurando que el agua no llegue a empapar la suela. Secar ambas partes por separado, si es posible, ayuda a que cada material recupere su forma sin deformarse por el peso del agua acumulada.
Guardar este tipo de calzado en un lugar seco y ventilado, lejos de la humedad del suelo, prolonga notablemente su vida útil. Colocarlo en posición horizontal, sin apilar otros objetos pesados encima, evita que la suela trenzada se aplaste o pierda su forma original durante los meses en que no se usa.
Conviene también revisar de vez en cuando el trenzado completo, ya que un hilo suelto puede ir deshaciendo poco a poco toda la estructura si no se recorta o se fija a tiempo con unas puntadas discretas.